"Todos los artículos aquí publicados son inéditos y realizados de forma que los propietarios puedan comprender las principales enfermedades oculares que afectan a sus animales de compañía.
Las referencias bibliográficas, vídeos y fotos no propiedad del autor se indicarán mediante el link desde donde han sido obtenidas, así como el nombre del autor original. Atentamente Raquel Rguez. Udiz, Directora del servicio."

martes 16 de junio de 2009

DESCOLGAMIENTO FACIAL EN PERROS DE OREJAS CAÍDAS (COCKER, BASSET...)

El descolgamiento facial en los perros con orejas péndulas tipo Cocker Spaniel o Basset suele acontecer en perros mayores, a partir de los 7 años de edad, aunque hay animales más jóvenes que padecen este problema.

El peso de las orejas y el exceso de piel hacen que la piel de la frente caiga hacia adelante causando triquiasis (pelos se dirigen hacia el interior el ojo), entropion (párpado hacia adentro) del párpado superior y ectropion (párpado hacia afuera) del párpado inferior o combinación de ambas patologías.

Este problema puede ser tan grave que afecte a la visión del animal (animales ciegos o con dificultades visuales) o problemas de córnea (ulceraciones, queratitis...) y conjuntiva (conjuntivitis frecuentes).

Para saber si los problemas oculares pueden ser debidos a un exceso de piel podemos coger un trozo de piel con una mano y tirar suavemente de él hacia atrás observando como se recolocan los párpados en su posición anatómica normal.



Cocker Spaniel Inglés con descolgamiento facial importante como causante de entropion superior, ectropion inferior e imposibilidad para la apertura palpebral bilateral. Obsérvese el cambio en la expresión facial traccionando suavemente de la piel de la nuca.



El tratamiento es quirúrgico, eliminando la piel sobrante. Teniendo en cuenta la causa del descolgamiento (exceso de piel y tipo de oreja) hay animales que recidivan con el paso del tiempo.


Raquel R Udiz
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miércoles 27 de mayo de 2009

TUMORES PALPEBRALES

Conocemos como tumores palpebrales a todos aquellos sobrecrecimientos anómalos, benignos o no, que en este caso afectan al párpado.


Tumoración del párpado superior de un Labrador Retriever adulto

El párpado tiene un tamaño y forma determinada que permite que funcione adecuadamente protegiendo la superficie ocular (protección contra cuerpos extraños, distrubición de la película lagrimal, acción contra el desecamiento corneal...) para ello necesita estar liso en su borde interno (sin protuberancias, pelos, etc) y un asentamiento correcto sobre el ojo.
Cuando aparece un tumor palpebral las funciones palpebrales se modifican y comienzan los problemas (molestias, ulceraciones corneales, obstrucciones de las glándulas del borde del párpado, deformidades, etc...)


Tumoración del párpado superior de un Cocker Spaniel adulto.



El tratamiento de las tumoraciones palpebrales es quirúrgico y se recomienda realizar la cirugía en las fases iniciales, cuando el bulto es pequeño, ya que así evitaremos quitar mucho tejido y tener que hacer cirugías plásticas complicadas.

Se debe diferenciar entre tumoraciones y patologías palpebrales como chalazion y orzuelos. En muchas ocasiones ambas entidades andan juntas de la mano ya que una tumoración puede obstruir la glándula causando retención de material dentro de la misma (chalazion) o incluso infecciones (orzuelo). Muchas veces las tumoraciones son pequeñas y únicamente se ven con magnificación aunque si afectan la salida de una glándula veremos una inflamación de la misma.

Una vez extirpada la masa se recomienda realizar anatomía patológica para determinar la naturaleza de la tumoración (benigna o maligna) y establecer el tratamiento más adecuado. En gatos y caballos las masas palpebrales suelen tener más posibilidades de ser malignas que en perros, aunque depende de muchos factores.

Si su mascota tiene alguna masa en los párpados debe consultar a su veterinario. Si ésta es pequeña se recomienda su extirpación en esta fase inicial para evitar crecimientos, exéresis mayores y reconstrucciones complicadas más adelante.


Raquel R. Udiz
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martes 26 de mayo de 2009

ÚLCERA INDOLENTE

Se conoce como úlcera indolente a aquella úlcera corneal que es resistente a tratamiento y persiste en el tiempo aún en ausencia de factores perpetuantes (cilios, distriquiasis, entropion...)

También se la conoce como úlcera tórpida o úlcera del Bóxer (ya que es la raza donde aparece de forma más típica).

Este tipo de ulceración suele aparecer de forma unilateral y puede haberse iniciado por un traumatismo que afecta a la córnea, relacionado o no con problemas palpebrales. En este tipo de úlcera la cicatrización cuesta más de lo norma y lo hace de forma anómala, persitiendo la herida en la córnea.

Como hemos hablado en otras ocasiones, las ulceraciones corneales se diagnostican con el colirio de fluoresceína que teñirá la lesión de verde.

Aunque su nombre sea indolente no quiere decir que no duela, pero normalmente el blefarospasmo (ojo cerrado) en menos grave que en otro tipo de úlceras. La córnea dañada suele estar acompañada de edema y vascularización (sobre todo en casos que llevan mucho tiempo) y puede existir lagrimeo.

Imagen típica de úlcera indolente (edema, vascularización y fluoresceína positiva) en un paciente bóxer adulto remitido al Servicio de Oftalmología tras dos meses de evolución


Este tipo de úlceras requieren de tratamiento médico y maniobras complementarias para su curación, incluso de ayuda quirúrgica en casos muy resistentes.
El uso de cabezal es importante en este tipo de ulceraciones para evitar autotraumatismos.

Cuando una úlcera corneal superficial no sana en el tiempo hay que descartar problemas palpebrales u otras causas, una vez hecho esto, si la úlcera persiste, se considera que estamos ante una úlcera indolente y debemos tratarla como tal.

Ante este tipo de lesión corneal hay que tener paciencia ya que pueden persistir tiempo y requerir de varias técnicas complementarias.
Si una úlcera corneal superficial se mantiene más de una semana sin mejoría se recomienda realizar una exploración minuciosa del ojo y, si su veterinario lo cree pertinente, remitir a su mascota a un especialista en Oftalmología.


Raquel R. Udiz
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